22 de septiembre de 2017

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Mujeres sin vagina ni útero: el tortuoso síndrome de Rokitansky

Con apenas 16 años, Joanna Giannouli supo que su vagina no era funcional.

Mujeres sin vagina ni útero: el tortuoso síndrome de Rokitansky Mujeres

Cuando Joanna Giannouli tenía 16 años fue enviada al hospital para que le realizaran unos exámenes médicos, para conocer la razón por la que aún no menstruaba. La respuesta fue dolorosa: no tenía vagina funcional, útero ni cuello uterino… padecía el síndrome de Rokintansky.

La madre de Joanna pensó que era su culpa, que algo había hecho ‘mal’ durante su embarazo, pero no era así. Es síndrome de Rokintansky es un padecimiento congénito y raro, pues apenas una de cada 5 mil mujeres en el mundo lo padece.

Con 17 años fue operada para ‘crearle’ una vagina funcional. La intervención fue un éxito, paso un tiempo en cama y después hizo su vida normal. Sin embargo, su vagina nueva era pequeña y estrecha, por lo que sentía gran dolor al tener relaciones sexuales. Tuvo que ser nuevamente intervenida para expandir la entrada vaginal.

En entrevista para la BBC, la joven reveló que atravesó por un momento muy duro cuando su prometido la dejó al enterarse de su condición. Tenía 21 años, vivía en Atenas, Grecia y se sintió devastada.

“Es una carga que va contigo y de la que no te puedes deshacer. Me costó años tener una relación estable. Pero eso forma parte del pasado. Ahora tengo 28 años y una relación estable desde hace cinco. Mi novio supo sobre mi condición desde el principio y eligió estar conmigo”.

Joanna también confesó que algunas de sus ex parejas abusaron emocionalmente ella, pero ha logrado aceptar su condición y salir adelante: “Durante los primeros años (y, a veces, también ahora) sentía que no valía nada y que no merecía que me quisieran. Han pasado casi 10 años y todavía me siento mal al respecto pero ya no me causa vergüenza”.

La joven decidió compartir su caso para ayudar a otras mujeres y que sepan que no están solas:
“No quiero que sientan pena por mí. No me estoy muriendo ni estoy en peligro. Y quiero apoyar a todas las mujeres que sufran esta condición porque sé lo difícil que puede llegar a ser. Si no nos ayudamos entre nosotras, ¿quién lo hará?”.

Fuente Nueva Mujer

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