23 de enero de 2019
Redacción Publimetro |

¿Por qué les gusta tanto a los peruanos los cómicos ambulantes?

Su humor es catalogado como “vulgar”, “lleno de excesos” y “pobre en significado”, pero continúan teniendo seguidores.

¿Por qué les gusta tanto a los peruanos los cómicos ambulantes? Jorge Acuña, el fundador del espectáculo callejero, en Plaza San Martín, 1963. (Foto: Carlos 'Chino' Domínguez)

En los últimos días se han generado críticas contra los cómicos ambulantes que se presentan la Alameda Chabuca Granda, en el Centro de Lima. En los videos difundidos en las redes sociales, los actores de la calle insultan y ridiculizan a quienes no les dan dinero en sus prestaciones. Además también los han acusado de incitar a la violencia contra la mujer, denigrar a los migrantes venezolanos y de hacer un humor vulgar. Sin embargo, pese a todas las críticas siguen teniendo un público que los sigue. ¿Por qué le gusta tanto a los peruanos los cómicos ambulantes?

Primero, hay que tener en cuenta que la performance que hacen los cómicos ambulantes es parte de la denominada tradición oral del Perú. Se trata de una oralidad callejera que se mueve dentro del ámbito popular. Y, como cuentan los propios cómicos, va dirigido a personas que no pueden pagar cines, teatros u otros tipos de shows en los que además no se sienten representados y que están más del lado de lo “culto” o la tradición escritural.

El inicio de los cómicos ambulantes en Lima

En el libro El discurso de la calle: los cómicos ambulantes y las tensiones de la modernidad en el Perú de Víctor Vich se hace un estudio del discurso de los cómicos ambulantes hasta el año 2000 aproximadamente y señala que los cómicos de entonces eran “migrantes andinos que manifiestan sus ideas a través de una denominada ‘economía del humor’ que es el intercambiar un conjunto de representaciones irónicas de la realidad social por dinero en efectivo”.

El estudio indica que los cómicos ambulantes reconocen como fundador de la comicidad callejera a Jorge Acuña, quien aparece en la foto principal de esta nota. Acuña es la primera persona que armó un ruedo en la plaza San Martín. Además es visto como “el maestro de quien los más antiguos aprendieron las primeras técnicas”. “Eran los años setenta y el Perú vivía un régimen de dictadura militar. Hablar estaba prohibido y el espectáculo de Acuña vino a construir un nuevo espacio de representación” (34).

Al comienzo los cómicos ambulantes eran payasos callejeros, se pintaban la cara, “usaban ropa de colores y dirigían buena parte de su espectáculo a los niños”. ‘Cachito’ y ‘Cotito’, dos cómicas ambulantes antiguos, comparan el humor de los inicios con el que ya se hacía en los año 90: “era un humor más sano, no metíamos tanta grosería”. (35)

¿Qué hay en el humor callejero que atrae al público?

El autor destaca que las presentaciones de los cómicos ambulantes (en la que participan los actores y el público) son un espacio de construcción de la subjetividad de un sector de la sociedad muchas veces marginado. Pero indica que en el humor que surge de la cotidianeidad y hay una “no-pasividad de los sujetos y múltiples mecanismos que se utilizan para lidiar con la modernidad y las diferentes estrategias para sobrevivir dentro (o fuera) de ella”, es decir, se genera algo que podríamos llamar ‘conciencia crítica’ o una postura del grupo subalterno ante los nuevos cambios o fenómenos coyunturales como la migración, corrupción en política, discurso de género y otros. Y lo hacen utilizando un lenguaje que pueden asimilar mejor (pero que resulta grosero y denigrante para los que no están dentro de ese grupo social)

¿Por qué con el humor?

El autor indica que “el humor aquí puede ser entendido de varias maneras. Para Freud (1927) se trata de una respuesta a la crisis y, por lo tanto, de un medio para conseguir placer y poder construir un control imaginario que permita enfrentar la realidad de una manera distinta” (174) Además. “el humor, en el psicoanálisis, es la forma en que lo que ha estado tradicionalmente reprimido aparece de pronto con la fuerza de toda su polivalencia”.

Por lo tanto: “en las calles, el humor de los cómicos ambulantes crea un espacio de interpelación social donde abiertamente se consigue representar la desigualdad de la vida peruana y los poderes que la gobiernan.” (175) “Lo que los cómicos ambulantes hacen en sus performances callejeras es poner en la escena pública distintas representaciones que nunca fueron canalizadas por los discursos tradicionales, y que ahora dan mayor cuenta de los complejos mecanismos que estructuran las redes del poder en la sociedad.” (176)

No son la ‘única’ voz del pueblo

Cabe indicar que el autor advierte que “los cómicos ambulantes no son los representantes de una voluntad popular homogénea y sus actividades en las plazas públicas lejos están de haber entrado en relaciones articulatorias que tengan una estrategia contra-hegemónica de mayor alcance (Laclau y Mouffé 1987). De esta manera, por tanto, no existe “el discurso de la calle” como una propuesta unificada y orgánica sino simplemente “múltiples voces y muchas memorias” (Cornejo 1996) que circulan de boca en boca (o de oído en oído) y que así dan cuenta de buena parte de lo que vivimos los peruanos” (176)

El texto no es una defensa ni una crítica a los cómicos ambulantes, es una explicación desde la Literatura y los Estudios Culturales de por qué y cómo existe este fenómeno.

Aquí puedes descargar el texto completo

Reunión de Cómicos Ambulantes

Por Carlos Espinoza

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